Tipos de corbatas

Tipos de corbatas

Surgieron con el objetivo de cubrir los botones de la camisa. Su nombre proviene del vocablo italiano cravatta, que significa croata, pues era muy común su uso en el ejército de este país, allá por el siglo XVII. Los legionarios romanos también la adoptaron como parte de su vestimenta, e incluso las mujeres de la época se animaron a usarla. Hoy en día, la corbata es un complemento insustituible de la camisa y el traje, y al existir tantos estilos, texturas y grosores, es necesario conocer cómo emplearla adecuadamente y según la ocasión. Aquí te dejamos con un completo manual sobre los tipos de corbatas que existen, y cómo usarlas con acierto.

Tipos de corbatas

Las corbatas pueden ser lisas o delgadas, a rayas, de algodón, tejidas o de moño. Algunos modelos pueden utilizarse todo el año sin problemas, mientras que otros están reservados para ocasiones especiales. De modo oficial, las corbatas pueden clasificarse de la siguiente manera:

Corbata clásica o estándar: Aquí es donde encontramos una mayor variedad. Este tipo de corbatas se ata normalmente al cuello a través de un nudo, mientras el resto cuelga a lo largo de la camisa para ocultar los botones. El extremo de esta corbata termina generalmente en una punta, y no debe tocar ni sobrepasar el cinturón. Algunas corbatas clásicas de seda artificial se utilizan con mayor frecuencia dada su resistencia, mientras que los modelos de seda son más frágiles y se reservan para ocasiones especiales.

Corbata ascot: También se le conoce como plastrón, y puede ser utilizada igualmente por hombres y mujeres. El ascot o plastrón, se describe como una corbata bien ancha, cuyos extremos se pliegan para brindar un aspecto más voluminoso. Generalmente, se suelen ocultar sus extremos dentro de la camisa o el chaleco, además de fijarse con un sujetador o alfiler. Eran muy populares en el siglo XIX y apenas se emplean en la actualidad, siendo un sinónimo extremo de moda y distinción.

Corbata de broches: Por lo general, se confeccionan en poliéster, y se trata de una corbata preanudada que se fija a la camisa directamente. Dado su carácter poco elegante, se considera que la corbata de broches está indicada para niños pequeños que aún no dominan el arte de atar una corbata, o bien para escenarios informales o de poca exigencia. La corbata de broches no debería utilizarse con ropa de negocios, o como complemento de un traje elegante.

Corbata de lazo: También se le conoce como corbatín, papillón, o más popularmente como pajarita. Se enlaza alrededor del cuello de la camisa simétricamente y se resuelve con un lazo final en la garganta. Este tipo de corbata suele llevar un anudamiento complejo, por lo que muchas veces la encontraremos preanudadas y listas para sujetarse a la camisa. Con esmoquin lucen perfectas, y son muy comunes en las bodas y ceremonias protocolares.

Corbata de bolo: Es la corbata típica del estilo western americano, confeccionada con cordones de zapatos o pequeñas cuerdas de cuero trenzado. Este tipo de corbata también se caracteriza por presentar puntas de metal en sus extremos, mientras que, debajo de la garganta, se entrelaza con un broche ornamental. En regiones como México, Texas o Arizona, e incluso entre algunas tribus indígenas de los Estados Unidos, la corbata de bolo es un símbolo de tradición y cultura.

Corbata lavallière: En el pasado, fungió como símbolo de los movimientos revolucionarios y culturales, y hoy en día es un complemento muy elegante para trajes masculinos y femeninos. Se compone de un lazo extravagante, que puede anudarse de distintas formas. El lavallière se confecciona generalmente con seda o muselina.

Corbatas slim: Muy similares a las de tipo tradicional o estándar, las corbatas slim son muy utilizadas en la actualidad, y muestran un corte más estilizado o recto. Son ideales para escenarios profesionales.

Cómo escoger adecuadamente la corbata

Las corbatas son capaces de definir el buen gusto de una persona, por lo que es importante no sólo prestar atención al material de la corbata, sino también a la forma de llevarla, y para ello, existen algunas reglas básicas.

– Si tu camisa es de cuello estrecho, debes elegir un nudo pequeño para tu corbata, mientras que los cuellos anchos deben ir con un nudo grande.

– Si tu camisa es estampada, asegúrate de que su diseño no es igual al de la camisa. Si prefieres utilizar una camisa estampada, irá bien una corbata lisa o poco llamativa.

– Elige siempre una corbata que contenga un color presente en tu traje o camisa, y vela siempre porque el forro de la corbata sea 100% confeccionado en algodón.

– En cuanto a las texturas, debes saber que, las corbatas de seda van bien con trajes de vestir, del mismo modo en que las corbatas de lana se reservan para las chaquetas o trajes de pana.

– De manera general, una corbata deberá medir entre 5.5 y 10 cm de ancho, aunque esto estará en dependencia de nuestra fisonomía. Si eres una persona de constitución gruesa, debes elegir una corbata ancha, e igualmente de modo contrario.

– Para buscar un estilo más tradicional, el truco consiste en elegir una corbata con el mismo ancho de la solapa del saco o chaqueta

– En cuanto al nudo de la corbata, asegúrate que este reposa justo encima del botón superior de tu camisa sin que el cuello de esta quede fruncido.

– Busca combinaciones que te favorezcan. Por ejemplo, una camisa azul clara se verá perfecta con una corbata de color rojo granate o azul marino, una camisa negra irá bien con una corbata verde, mientras que una camisa blanca la podrás emplear para cualquier color de corbata.

– Si tu traje es de color sólido como negro o azul oscuro, nada te hará lucir más elegante como una corbata de rayas delgadas en color blanco o azul.

– Si tu corbata es estampada al igual que tu camisa, vela porque las rayas de la corbata sean más anchas.

– Las corbatas también pueden combinarse con el color de tu piel. Si eres de tez oscura, puedes elegir entre una gran variedad de colores, pero las pieles claras deberán buscar colores azules, mientras que una piel más rosada irá bien con tonos verdes.

Tipos de nudos de corbatas

Nudo Windsor: También se le conoce como nudo inglés. Se caracteriza por una forma triangular y simétrica, lo que le aporta una gran elegancia. No obstante, posee cierta complejidad, ya que implica una gran cantidad de vueltas. Las corbatas largas y delgadas son ideales para ejecutar un nudo Windsor. Al ser tan grueso, se recomienda para cuellos abiertos y chaqués.

Nudo americano: Se trata del más común, no sólo por su sencillez, sino porque es más rápido. Tradicionalmente, es el clásico de los hombres de negocio y ejecutivos, por lo que podrás utilizarlo para la oficina independientemente del tipo de cuello de tu camisa. Además, puedes emplearlo para atuendos más casuales.

Nudo simple: Es muy similar al nudo americano, sólo que lleva una vuelta adicional que enrolla la corbata para aportarle más volumen a la prenda y dar la sensación de que es más corta. Este tipo de nudo doble es ideal para prendas con tejido ligero, o bien para personas con baja estatura.

Nudo cruzado: Se trata del nudo de corbata más complejo, por lo que no es muy común observarlo. A grandes rasgos, se trata de un nudo reservado para corbatas finas, ya que esta debe cruzarse entre la primera y la segunda lazada. Su aspecto final en forma de V nos aporta una elegancia sin igual.

Nudo pequeño: Su uso está reservado para las corbatas gruesas. Una vez que hemos enlazado la prenda por detrás del cuello, deberemos ejecutar un trenzado de 180 grados en su parte ancha.

Nudo Van Wijk: Se puede definir como un nudo abultado, ya que en el extremo estrecho de la corbata suele realizarse una tercera vuelta. Gracias a su aspecto cilíndrico inconfundible, este tipo de nudos puede llevarse con camisas de cuello estrecho y chaleco. Si se desea un toque extra de modernidad, deben adoptarse colores claros.

Nudo “espina de pescado”: Como su nombre lo indica, este nudo tiene un aspecto final en forma de pescado. Para lograrlo, se necesita cierta destreza, ya que es muy complejo. Quizás por esa razón, este nudo es más común en ceremonias y escenarios formales. No obstante, su innegable elegancia lo ha hecho cada vez más popular.

Medio nudo Windsor: Se trata de una versión menos compleja del clásico nudo Windsor. Aquí se mantiene el aspecto triangular de la corbata, donde la simetría nos permite combinarla con casi cualquier tipo de prenda. Su gran flexibilidad y rapidez, lo hacen muy propicios para actividades informales o de trabajo.

Nudo Cavendish: Similar al anterior, el nudo Cavendish nos ofrece sin embargo un poco más de tamaño y longitud. También puede ser empleado en la oficina o en ambientes formales, siempre y cuando se complemente con una camisa de cuello estrecho.

Nudo Eldredge: Curiosamente, este nudo comienza en la parte estrecha de la corbata, por lo que se trata de un nudo único en tu tipo. El resultado final, nos ofrece una corbata con cierto efecto de trenzado en cascada, por lo que resulta ideal para denotar elegancia y buen gusto en quien lo porte.

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