Guía básica sobre la separación de bienes gananciales

Es importante conocer las reglas del régimen matrimonial de separación de bienes. Si lo tenemos todo arreglado, podemos ahorrarnos muchos problemas en el futuro. Es verdad que en el momento de casarse todo el mundo está muy enamorado y piensa que ese sentimiento nada lo cambiará. Pero la convivencia y el tiempo todo lo puede cambiar. Por este motivo, la separación de bienes gananciales puede ser una buena opción para evitar problemas en el futuro.

A través de este régimen, cada miembro de la pareja cuenta con su propiedad y bienes. Además, las ganancias e intereses que estas puedan producir también serán suyas.

¿Cuándo se aplica la separación de bienes gananciales?

Como nos comentan desde AbogadosMolinaSierra.es se aplica cuando está en acuerdo en capitulaciones matrimoniales, antes o después de la boda.

También se puede aplicar cuando ambos miembros pacten que no se aplique el régimen de sociedades gananciales u otras normas por las que administrar los bienes.

Cuando la pareja se vuelva a reconciliar estando separados judicialmente. En el cao de querer volver al régimen de sociedad de gananciales, tendrán que solicitarlo de manera expresa en los organismos adecuados.

Cuando se acabe por diferentes motivos el matrimonio y los cónyuges no hayan pactado otro régimen distinto.

Hay que recordar que si no se han hecho capitulaciones matrimoniales, de manera automática se aplicará en comunidades como Cataluña, Valencia, Baleares o Aragón.

¿Cómo funciona?

Cada miembro de la pareja o cónyuge, dependiendo como lo queramos llamar, tendrá que aportar una parte de sus ingresos para cubrir los gastos familiares. Incluyendo los gastos que se puedan ocasionar en caso de que la pareja cuente con niños.

Esta contribución se suele realizar dependiendo del nivel de ingresos de cada miembro. Sin olvidar que el trabajo doméstico también se valora como una forma de contribuir al bien familiar sin aportar dinero. Esto significa que en muchas ocasiones el cónyuge puede recibir una indemnización en concepto de haber trabajado en casa.

Las deudas son otro aparto importante que destacar. En este aspecto podemos diferenciar entre deudas individuales y las familiares. La deuda individual es la deuda que uno de los cónyuges puede adquirir de manera exclusiva y bajo su única responsabilidad. A esta deuda solo podrá responder a través de los bienes propios. Por otra parte, también existen las deudas de ejercicio familiar, también conocidas bajo el nombre de deudas domésticas. Son las destinadas a la familia y ambas partes tienen que hacer frente a las mismas por el bien familiar.

La administración de los bienes se realizará a nivel individual, a excepción de los bienes comunes, los cuales deberán ser gestionados por los dos. Si por cualquier motivo uno de los miembros no sabe o no puede administrar los bienes, estos pueden ser administrados por el cónyuge, previa autorización de la parte interesada.

En caso de fallecimiento, los bienes pasarán a ser parte del viudo o la viuda. A excepción de los bienes de valor como las joyas o el dinero, en cuyo caso pasarán a formar parte de la herencia.

Propiedad de los bienes

Durante la vida del matrimonio, es decir, durante la vigencia del régimen jurídico de separación, los bienes de cada una de las partes seguirán siendo suyas a los cuales hay que sumar los bienes que pueda adquirir durante el matrimonio como herencias o donaciones.

En el caso de los bienes que han sido adquiridos conjuntamente, la propiedad será de ambas partes al mismo porcentaje. Esto significa que en caso de divorcio, el bien se dividirá en partes del 50% para que ambas partes adquieran lo mismo.

No hay que olvidar que los bienes de titularidad dudosa serán de ambas partes, a no ser que el titular de esos bienes pueda demostrar que los adquirió a nivel individual y la otra parte no colaboró. No es fácil de demostrar, de aquí que lo más común es que se suelan considerar de propiedad de ambos.

Piensa que cada caso puede ser un mundo y estar lleno de variables. Para tener la certeza de que lo que tienes solo es tuyo y no de tu pareja, lo mejor es contratar a un abogado matrimonial que pueda resolver todas tus dudas.