Qué es all-in en póker y cuándo ponerlo en práctica

El objetivo de este artículo es que puedas conocer todo lo que necesitas saber sobre el all-in en póker y ponerlo en práctica cuando realmente es necesario. Para que te sea más fácil comprender cuando debes ponerlo en práctica, te vamos a mostrar una serie de indicaciones que seguro te vendrán realmente bien. Estamos seguros de que cuando acabes de leer el artículo tendrás claro cuando hacer all-in y cuando no.

¿Qué es el all-in en póker?

El all-in en póker es una de las jugadas más conocidas por los jugadores como por los no jugadores de póker. Muchas personas conocen ese movimiento porque en más de una ocasión lo hemos podido ver en películas famosas, pero ¿realmente sabemos que es el all-in?

Si traducimos all-in al español, podemos decir que significa “ir con todo” o “todo dentro”. Pero si queremos conocer más sobre este movimiento, podemos definirlo como apostar todas las fichas en una jugada. Esa jugada puede ser una respuesta, subida, entrada o directamente jugar todas las fichas de la mano.

¿Cuándo se debería hacer all-in en póker?

Como bien sabrás si has jugado en más de una ocasión al póker, no es un juego 100% cuadriculado, es decir, la decisión tienes que tomarla según lo que pienses. Pero gracias a la ayuda de nuestros expertos en póker de pokertimeclub.com te mostramos algunas ocasiones en las cuales te vendrá muy bien jugarte todas las fichas. Pero, antes de nada, tienes que evaluar los pros y los contras para evitar perder todo cuando las oportunidades son mínimas.

Quedan pocas fichas: si tras una o varias jugadas te has quedado en una mala situación sobre la mesa, puede ser una opción para intentar recuperar parte de lo perdido. El objetivo es volver a reengancharte y no quedarte fuera en su totalidad. Por supuesto, si las cartas no te son favorables, no cometas el error de tomar esa decisión. Espera a la siguiente partida y así tendrás más opciones de conseguir el reenganche que buscas. En ocasiones puede ser una buena opción jugársela en la ciega y esperar algo de suerte. Es una jugada perfecta en situaciones desesperadas. Puede que te quedes fuera, pero en ocasiones podrás recuperar buena parte de las fichas perdidas si tienes suerte con las cartas comunitarias.

Estás en “commited”: es un movimiento de doble fino. Es un factor en el que tenemos que fijarnos. Si por ejemplo metemos 1000 fichas y nos quedan 200 para optar al bote de 2000 fichas, normalmente se suele decir que “estamos en commited”. El objetivo es morir en la jugada con el objetivo de optar al bote. Sino el movimiento de nada nos habría servido y perderíamos la gran mayoría de las fichas. Es una jugada arriesgada, pero suele ser interesante si vemos opciones de ganar y ya hemos invertido un buen porcentaje de las fichas en el bote. Eso sí, hay que controlar la jugada en la cual se realiza el all-in si no se quiere perder todo de golpe por una mala decisión.

Estás seguro de la jugada: si tienes unas cartas muy buenas y tienes certeza de que vas a ganar, entonces lo mejor es que vayas con todo. Tienes que tener en cuenta las probabilidades de ganar. Si no son altas, no hagas un movimiento que pueda hacerte salir de la mesa. Cuantas más probabilidades, mayor debería ser el movimiento de all-in.

¿Cuándo no se debería hacer all-in?

Aunque en las películas los jugadores que hacen all-in casi siempre se llevan el bote, en la realidad eso no siempre sucede.

Mano preflop: dentro de este rango podemos incluir jugadas con AA, AK o KK entre otras. Es una jugada que sobre el papel podría justificar un all-in rápido. En ese caso lo importante es conseguir hacer una subida y dos call para que el bote aumente. No nos interesa asustar y que se vayan los jugadores rápidamente. Nos interesan que sigan y así ganar más con la jugada. Si nos mostramos muy orgullosos y lo demostramos apostando todo, los rivales lo sabrán y las ganancias serán muy bajas. Siempre hay que tener un comportamiento plano y evitar dar señales de que la mano es buena.

All-in ligar al monstruo: si tenemos una jugada muy buena como por ejemplo escalera, no tenemos que cometer el error de ir con todo de golpe. En ocasiones puede ser una buena opción mostrar debilidad para que el resto de los jugadores se animen a aumentar el bote. Y una vez que la jugada se vaya a realizar, será el momento de aumentar sin arriesgar la totalidad de las fichas. Es una estrategia de póker avanzada que hace que como jugadores podamos ganar bastante dinero.

Mejores momentos para ir con todo

En ocasiones puede ser bueno ir a por todas y en otras no. Por ejemplo, si estamos viviendo un momento avanzado de la partida, como sería el caso del heads-up, en ese caso el all-in sí que podría ser interesante. Aunque una vez más, debes saber que ese movimiento va cargado de riesgo y en ocasiones puede provocar perder todo.

En muchas ocasiones hay que jugar con las cartas comunitarias y buscar opciones para ganar a los contrincantes. El all-in con una pareja puede parecer una buena opción, pero la probabilidad de ganar es más alta cuantos menos jugadores estén en la jugada. Para tener éxito, si hay pocos rivales y eres capaz de leer su jugada, el all-in estará justificado. Pero no olvides que el contrario también es profesional, por lo que puede saber lo que tienes en las manos y ver si le interesa o no seguir. Para saber si realmente en ese tipo de jugadas interesa seguir adelante o no, es importante practicar y practicar. La práctica te permitirá saber si en ese momento interesa realizar el movimiento o no. Como todo en la vida, cuanto más conocimiento tengamos de las cosas, más fácil será sacar partido a las manos.

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