Qué son y cómo funcionan los coches solares

La evolución tecnológica está consiguiendo que logremos hitos que hace un par de décadas solamente eran posible leer en libros de ciencia ficción pero sin embargo hemos ido descubriendo que aquello que habíamos soñado o imaginado, empieza a tomar forma gracias al avance que los científicos están realizando en materia de tecnología y también de la utilización de recursos naturales y renovables, como bien puede ser el uso de la energía solar. Uno de los adelantos que se están llevando a cabo son los coches solares, describiéndote qué son y cómo funcionan en este artículo informativo que estamos seguros que te va a gustar.

¿Qué son los coches solares?

Los coches solares como su nombre indican son un tipo de vehículo que se sirven de la energía solar para funcionar. A diferencia de los convencionales que utilizan combustibles fósiles, utilizan un motor eléctrico que se nutre de la energía del sol almacenada en sus paneles solares, los cuales están instalados en cada centímetro de la carrocería del coche y que ayudarán a que no se necesite un repostaje, puesto que con tan solo que haya Sol en la carretera, el vehículo estará recargando la energía y usándola al mismo tiempo para evitar el uso de otros combustibles o incluso la necesidad de parar a recargar en una estación especializada.

Por lo general los paneles solares que utilizan los coches solares van a tener una gran cantidad de células que absorberán la energía solar para convertirla en electricidad, almacenándose en baterías que se encontrarán dentro del coche y que ayudará a que este se mueva. Como nos indican en solarplak.es, expertos en paneles solares, los que están instalados en estos vehículos son de la mayor calidad, con el fin de captar la mayor cantidad de energía posible, pero también es importante que el diseño del vehículo ayude a el consumo de energía solar sea la mínima, mejorando el rendimiento para que con menos, se pueda desplazar mucho más.

Diferencias entre el coche eléctrico y el coche solar

Son muchos los que pueden llegar a pensar que el coche solar y el eléctrico son exactamente el mismo, sin embargo, existen ciertas diferencias que conviene reconocer para que de esta manera se pueda identificar cuál es cuál. En primer lugar, diremos que los coches solares a día de hoy son prototipos que las compañías están realizando para que se puedan comercializar con ellos dentro de un par de años con el fin de ahorrar al máximo en energía, evitando de igual modo el uso de los combustibles fósiles, los cuales, como bien sabemos, son muy tóxicos para el medio ambiente y que tampoco serán eternos, debiendo de buscar otras alternativas para cuando llegue el momento en el que no se pueda utilizar o su uso sea considerado un lujo. En el caso de los coches eléctricos ya podemos encontrarlos en nuestras carreteras, y aunque existen modelos que solo funcionarán con energía eléctrica, también los hay híbridos para que se pueda mezclar el uso de los combustibles fósiles con la electricidad.

En el caso de los coches eléctricos la fuente de carga se encontrará en el exterior del coche, es decir, se deberá de ir a una estación de recarga para que podamos enchufar el vehículo y esperar a que las baterías estén completas. Sin embargo, en los proyectos que se tiene de coches solares, la idea es que se pueda conseguir que sin necesidad de pisar una estación de carga, el coche pueda recorrer todos los kilómetros deseados sin importar nada, teniendo batería suficiente para conducir toda la noche si hiciese falta.

¿Para cuando estarían disponibles los coches solares?

Como hemos comentado el uso de coches solares a nivel particular es todavía un sueño, a pesar de que existen infinidad de proyectos sobre la mesa y también fabricados, sin embargo, existen algunos pormenores que deben de ser estudiados para que el usuario no tenga que sufrir ningún problema final.

Posiblemente el modelo que recibamos dentro de una o dos décadas cuente con paneles solares para recargar las baterías del coche, pero también cuente con la posibilidad de conectarse a la red eléctrica de una estación de carga, consiguiendo de esta manera que se ahorre bastante dinero, pero también mucha energía, usando solo la que consideramos renovable y que la comodidad del vehículo sea la recomendable para estos casos, incluyendo también la protección y seguridad del resto de usuarios de la carretera como también que pueda ser considerado un vehículo útil tanto para las distancias cortas como para las largas y que sea utilizable en cualquier época del año.