Cómo arreglar un grifo que gotea

En nuestra casa hay miles de sistemas que funcionan para que nuestro día a día sea cómodo. Los sistemas de fontanería, nuestras cerraduras, la electricidad o incluso el gas. Todo ello hace que nuestra vida resulte más cómoda, y es curioso que no nos demos cuenta de la importancia de estos elementos hasta que alguno funciona mal. No hay nada tan molesto como averías en este tipo de servicios: una avería de fontanería puede impedirnos ducharnos con normalidad o limpiar la casa, si nuestra cerradura no funciona no podemos entrar en casa, si no hay luz no podemos ver nada de noche y si no hay gas, por más que el agua funcione, no creo que quieras ducharte con agua fría sistemáticamente.

Sin embargo, hay pequeñas averías que podemos solucionar nosotros sin necesidad de contratar a un profesional. Los servicios de fontanería, o de reparaciones en general, suelen ser bastante caros. Cuando no hay más remedio, es evidente que es preciso llamar a un fontanero, a un cerrajero o a un electricista, pero si tenemos un mínimo de habilidad nos daremos cuenta de que hay pequeños detalles en casa que podemos solucionar nosotros mismos con un poco de maña. Si somos capaces de cambiar bombillas, somos perfectamente capaces de hacernos cargo de otros elementos de nuestro hogar. Si hoy por hoy te estás enfrentando a un grifo que gotea en casa y ya no sabes cómo hacer que deje de hacerlo, te voy a dar una sencilla solución para que aprendas a arreglarlo.

Qué puedes hacer para arreglar un grifo que gotea

Arreglar un grifo cuyo problema es que gotea sin cesar es bastante sencillo, pero tampoco es un paseo. Si esto te ha pasado en más de una ocasión, no creas que tu grifo es defectuoso. Se trata de sistemas que están sometidos a un flujo de agua constante, y pueden deteriorarse. Este deterioro es el responsable de que acaben goteando, ya que seguramente hay piezas que dejan filtrar el agua, provocando el insufrible goteo. Lo primero que tienes que hacer es cortar el agua. Esto es de vital importancia porque, si vas a empezar a manipular el interior del grifo, es necesario que no haya agua en él, ya que de lo contrario se escapará y acabarás empeorando algo que era increíblemente sencillo de solucionar.

Una vez nos hemos asegurado de que el agua está cortada, tienes que desmontar el grifo. ¿Qué? ¿Cómo? Sí, suena a fontanería profesional, pero es muy básica y no corres peligro. Si aun con todo prefieres no enfrentarte a esto por si lo empeoras, puedes recurrir a algún portal especializado que te facilite el contacto de un fontanero en tu zona. Un grifo que gotea no es una urgencia, pero sí puede ir a más y es necesario solucionarlo en algún momento.

Como te iba diciendo, tienes que desmontar el grifo, siempre fijándote en cómo lo haces para saber cómo tienes que montarlo después. Si te fijas en tu grifo, te darás cuenta o bien de que está encajado o bien de que está atornillado. Es fácil sacar el embellecedor de manera manual o ayudándote con una herramienta, dependiendo del tipo de grifo que tengas. Una vez lo hayas retirado, tienes que extraer seguidamente el cuerpo del grifo. Para esto sí que vas a necesitar una llave inglesa o algo similar, porque de lo contrario no podrás. Dentro del grifo encontrarás lo que se conoce como “zapata”, una junta de caucho que suele ser la que se deteriora y causa el goteo.

En esta zapata es donde vas a tener que solucionar el problema. Esta junta podrá estar rota, deteriorada o sucia. Si está rota o deteriorada, tendrás que cambiarla. Basta con medir su diámetro y sustituirla por una de igual medida. Para eso tendrás que disponer de ese tipo de juntas en tu caja de herramientas, pero son increíblemente sencillas de conseguir y no tendrás problemas para hacerlo. Si el problema es que está sucia, tendremos que limpiarla con productos diseñados para ese tipo de suciedad, ya que será en su mayoría cal. Después de eso solo hay que volver a montar el grifo de nuevo, abrir la llave del agua y comprobar si ha funcionado. Si no ha sido así, es probable que nos hayamos equivocado en algún paso o no lo hayamos montado como debiéramos, pero también puede ser que el problema esté en otro lado. En ese caso, lo recomendable siempre es contactar con un profesional.