Cómo pintar con pistola: consejos y técnicas de pintores expertos

Si no eres profesional y estás pensando en adquirir una pistola para pintar, antes de ponerte manos a la obra te invito a seguir esta pequeña guía de uso de la pistola para pintar. Para que puedas hacer un trabajo de calidad desde el primer momento, te vamos a mostrar una serie de consejos y técnicas a través de las cuales podrás conseguir muy buenos resultados, incluso si es la primera vez que la vas a usar.

Ajuste de la presión

Para poder hacer un buen trabajo, hay que ajustar la pistola de manera adecuada. Como nos comentan desde Comprarpedia, uno de los errores más comunes suele ser que el pintor suele poner una presión demasiado alta. Esto hace que el trabajo no sea el adecuado a la vez que se derrocha una gran cantidad de pintura que no debería de desarrollarse.

Otro punto negativo de no usar correctamente la potencia adecuada es que la pistola se desgasta rápidamente y en consecuencia la vida útil será mucho más baja.

En cambio, si ponemos una fuerza de pulverización baja, esto hará que la pintura no se distribuya correctamente y en consecuencia los acabados no sean buenos. De aquí que un buen equilibrado de presión haga que el trabajo siempre sea perfecto.

Distancia e inclinación de la pistola

Es importante tener en cuenta que la posición de la pistola hará que el resultado sea uno u otro. Hay que mantener firme la mano y pintar relajado para conseguir un trabajo de calidad. Personalmente te recomiendo usar el índice y el corazón para apretar el gatillo.

Es muy importante pintar a una distancia adecuada. Normalmente una pistola airless necesita de unos 30cm de distancia entre la pistola y la superficie. Si la distancia es superior, puedes tener la seguridad de que las irregularidades siempre estarán presentes. Y por supuesto, es muy importante mantener la pistola recta, evitando inclinarla.

Aprieta el gatillo bien

Anteriormente ya te he comentado como sujetar correctamente la pistola para poder sacar el máximo rendimiento a la herramienta.

Usar la pistola es muy sencillo, solo hay que presionar el gatillo cuando queremos que la pintura comience a salir y cuando queremos parar, solo hay que soltarlo y de manera directa dejará de salir la pintura. Personalmente te recomiendo mover primero el brazo y después apretar el percutor para conseguir una proyección uniforme. Si aprietas primero y luego comienzas a mover el brazo, lo que conseguirás es que en el punto de inicio haya más pintura, por lo que los resultados no serán los adecuados.

Cuando acabes, tienes que seguir el mismo método. Es decir, tienes que seguir moviendo el brazo y soltar el gatillo. Así no dejarás una mayor concentración de pintura en una zona y en consecuencia los acabados serán más profesionales. Es un truco muy efectivo y da muy buenos resultados.

Cuidado con el solapamiento

Para poder obtener unos buenos resultados, siempre te voy a recomendar apostar por el solapar la primera pasada con la segunda. Siempre tenemos que conseguir un buen recubrimiento a la primera, pero en muchas ocasiones con una sola pasada no será suficiente. Tendrás que dar una segunda mano de pintura para que el color quede uniforme y el color anticuado quede tapado. No hay nada peor que ver zonas en las cuales el color antiguo sale y gana protagonismo a la pintura actual.

Pintar con pistola en lugares complicados

Pintar las esquinas y los bordes suele ser lo más complicado, tanto cuando pintamos con pistola como cuando pintamos de manera tradicional.

Si queremos pintar con pistola los bordes y las esquinas, es importante realizar esta tarea de manera limpia y uniforme. Para conseguirlo, te recomiendo realizar el trabajo de la pared hasta la intersección, es decir, de afuera para adentro.

Personalmente también te recomiendo tapar las zonas más delicadas para evitar que se puedan pintar. Por ejemplo, te invito a tapar el suelo, los marcos de las puertas… Es verdad que tardarás un poco en tapar esas zonas, pero luego te ahorrarás mucho más tiempo en limpiarlas, por lo que te puedo asegurar que merece mucho la pena. No solo ahorras tiempo, sino que también protegerás las cosas más débiles, de aquí que sea una opción muy interesante.

Si compras una pistola para pintar, verás que es bastante fácil de usar. Aunque como todo, la experiencia vale mucho a la hora de conseguir unos buenos resultados.