Punto P del hombre: El tabú masculino por excelencia

Sin duda si hablamos de sexualidad masculina el tabú por excelencia de todos los tiempos es el Punto P del hombre. En este artículo te contamos en qué consiste ese tabú y analizamos por qué se encuentra tan extendido en el mundo desmintiendo los mitos que lo sustentan con los mejores expertos en sexualidad.

El Punto P del hombre como principal tabú masculino

Si bien al hablar dentro de la sexualidad de la estimulación anal lo natural sería hacerlo desde una perspectiva totalmente unisex, sin hacer referencia a los hombres ni a las mujeres, lo cierto es que en la actualidad continúan existiendo muchísimos tabús entorno a este tema. El disfrute de la estimulación anal por parte de los hombres o la estimulación del punto P masculino, ubicado en la base del pene y muy cerca del ano, sigue siendo un problema para muchos de ellos por las connotaciones que culturalmente se han añadido a lo largo de los últimos siglos a este tipo de prácticas.

Mientras que la estimulación anal en las mujeres es algo que socialmente es aceptado por todo el mundo, cuando hablamos de la estimulación anal o del punto P en los hombres, a todos ellos les vienen a la cabeza unas connotaciones concretas para el acto: la homosexualidad. El punto P masculino, uno de los puntos erógenos para los hombres, se encuentra concretamente en esta zona y por tanto su estimulación resulta realmente placentera a nivel físico para los hombres, sea cuál sea su orientación sexual.

Es por ello que, como nos explican los expertos en masajes de https://masajesgay.madrid/, quienes conocen mejor que nadie lo que les gusta a los hombres para disfrutar de verdad y relajarse, son muchos los hombres heterosexuales sin complejos ni tabúes entorno a la sexualidad que se han decidido a probar esta práctica y afirman rotundamente que el que disfrutes con este tipo de prácticas sexuales no te hace menos hombre ni heterosexual. Asimismo, también existen hombres liberados de estos tabús sociales a los que no les gustó la experiencia pero al menos se animaron a romper el tabú y probar algo que tenían curiosidad por averiguar. Ahora bien, el tabú se encuentra en este punto, porque la mayoría de hombres (o de parejas), no se atreven a probarlo debido a que éste tabú social y homófobo adhiere a esta práctica unas connotaciones muy concretas.

Los expertos coinciden también en la importancia de educar a las personas sobre la sexualidad desde la infancia de forma mucho más abierta para que todas las personas puedan disfrutarla de forma saludable y sin tapujos.

Según diversos estudios, además, la mayoría de mujeres estarían dispuestas a estimular esta zona del cuerpo de sus parejas si ellos lo pidieran y el 70% de hombres también querrían probar a encontrar su punto G con lo que sin duda el problema debería resolverse de forma sencilla pero en la práctica no es así porque este punto P del hombre sigue siendo un gran tabú y desconocido para la mayoría de ellos, quienes al ubicar la próstata en la raíz del pene, bajo la vejiga, entienden que no quieren realzar este tipo de prácticas por los tabús que implica mientras los expertos continúan afirmando que se trata de una práctica sencilla y eficaz que sin duda debería formar parte de las relaciones sexuales de todo tipo de parejas y que no tiene nada que ver con las connotaciones que culturalmente hemos querido añadir después a este tipo de prácticas.

De esta forma, si para muchos hombres ya es un problema hablar directamente de la estimulación del punto P masculino, sin duda el escándalo es todavía mayor para la mayoría cuando se habla de la penetración, ya que sin duda supone un problema para muchos heterosexuales que consideran que esta práctica está reservada exclusivamente para los homosexuales.

Los expertos también coinciden en que incluso entre los hombres que se animan a probarlo y a disfrutar de los juegos sexuales con su punto P, la mayoría no lo comenta con sus amigos porque existe un silencio claro en torno al tema con lo que una mentalidad mucho más honesta y abierta sobre sus gustos y relaciones sexuales sería probablemente la solución.

Muchas personas consideran que será especialmente extraño hablar de ello en público y ninguno de los hombres saca el tema con lo que tanto los que tienen miedo a probarlo como los que lo han probado y no quieren contarlo suelen fingir que no les gusta esta idea extendiendo cada vez más éste tabú entorno al Punto P masculino.

Por último cabe reseñar también que son muchos los profesionales sanitarios que también recomiendan estos masajes como forma de prevenir problemas futuros y de mejorar la salud de todos sus pacientes. La estimulación del punto P del hombre, una vez superados los tabúes iniciales, puede ayudar a los hombres a reducir el dolor en esta zona, a terminar con la disfunción eréctil y también proteger el esperma de mayor calidad, lo cual contribuirá a una mejor fecundación cuando se intenten tener hijos.