Síntomas físicos y psicológicos de la depresión

Cuando hablamos de enfermedades mentales, muchos son los que todavía piensan que estamos hablando de personas dementes, pero lo cierto es que las enfermedades mentales son, a día de hoy, las enfermedades del siglo XXI. Tanto la depresión como la ansiedad se han consolidado como algunos de los trastornos psicológicos más habituales, y lo peor de todo es que afectan especialmente a personas jóvenes. La depresión es un problema muy grave que afecta cada día a más personas, pero hay quienes todavía no saben identificarlo. Se trata de una enfermedad muy estigmatizada porque hay quien todavía piensa que la depresión no es más que una mala racha o estar un poco triste, pero lo cierto es que se trata de una enfermedad muy angustiosa y que se sufre, por norma general, en silencio, precisamente por culpa no solo de sus síntomas sino también de la opinión de terceros al respecto.

La depresión no es un rasgo de la personalidad de nadie. No hay personas depresivas que lo son por decisión propia, y cuando utilizamos este término para hablar de personas introvertidas o sensibles estamos ayudando a la estigmatización de esta enfermedad, restándole importancia y dando a entender que se trata, sencillamente, de un rasgo distintivo, pero nada más lejos de la realidad. Si bien es cierto que hay casos en los que la depresión viene acarreada por una carga genética, la mayoría de las veces se fundamenta en el entorno y en las circunstancias. No se nace con depresión, es algo que puede surgir poco a poco en la vida de cualquier persona, y no por ser una persona alegre y positiva estás a salvo de que te afecte.

Si tienes sospechas de que puedes padecer depresión, lo mejor siempre es consultar con un profesional. En InstitutoSomosValencia cuenta con un centro de psicología en el que podrás encontrar a grandes profesionales en este campo. Aun con todo, acudir a terapia sigue siendo una actividad mal vista y cargada de prejuicios, pero ir al psicólogo solo implica preocuparte por todos los aspectos de tu salud. Nadie te miraría mal si fueses al médico a hacerte un chequeo, y comenzar a ir a terapia no es ni más ni menos que eso. No obstante, voy a decirte algunos de los síntomas físicos y psicológicos a raíz de los cuales se determina si una persona padece depresión, para que tengas una idea más genérica de tu situación y sepas en qué momento acudir a un profesional.

Los síntomas más comunes de la depresión

Aunque la depresión es una enfermedad mental, muchos de sus síntomas se reflejan en nuestro cuerpo. La mente es el órgano que se encarga de controlar todo nuestro organismo, y cuando no funciona correctamente, nuestro organismo tampoco lo hace. Algunos de los síntomas físicos de la depresión suelen manifestarse en el sueño, en el sentido de que comenzaremos a sentirnos más cansados y fatigados, con sueño constantemente, aunque muchas veces cueste conciliarlo. Esta falta de energía se refleja en nuestro día a día y en nuestro rendimiento general, ya que no podemos concentrarnos en lo que estamos haciendo a causa del cansancio.

Nuestro apetito también se ve afectado, aunque cada persona es un mundo. A quien, al padecer síntomas de la depresión, su apetito aumenta y trata de paliar la sensación con atracones, por lo que es probable que aumente de peso. Otras personas, por el contrario, pierden por completo el hambre y dejan de comer, poniendo en riesgo su salud física aun sin desearlo. Sencillamente tienen el estómago cerrado e ingerir alimentos se les hace bola, pero es una forma más de que nuestro cuerpo se descuide por culpa de una enfermedad mental. Además, el estado de ánimo de las personas que padecen depresión es bastante bajo, por lo que, sumado a su falta de energía, las personas depresivas se encuentran en un bucle de inactividad muy frustrante.

Por otro lado, los síntomas psicológicos son los más duros de esta enfermedad. Los primeros síntomas no suelen ser excesivamente graves, pero, al comenzar a tener depresión, algo de lo más común es empezar a atacarse a uno mismo. No hablo únicamente de autolesión física, sino de comentarios constantes y de un sentimiento de culpabilidad y asco cada vez más arraigado. Los pensamientos intrusivos comienzan a aparecer con más frecuencia, y eso hace que la persona con depresión se convenza poco a poco de una versión de sí misma que no se adecúa a la realidad, pero que no puede evitar ver así. Dentro de estos pensamientos intrusivos existen muchos pensamientos repetitivos sobre la muerte y el suicidio, de ahí que enfermedades mentales como la depresión suelan tener consecuencias tan catastróficas.

A grandes rasgos, se trata de una sensación constante de inutilidad y de inapetencia por nada. Se pierde la alegría y el entusiasmo por aquello que antes te encantaba, y comienza a tenerse una visión de uno mismo nefasta y muy perjudicial. La depresión es relativamente episódica, en el sentido de que hay días en los que parece mejorar, días en los que parece empeorar, y días en lo que parece seguir todo igual, pero desgraciadamente se trata de una enfermedad que no se va a ir con facilidad, corriendo siempre el riesgo de recaer. La apatía es también un rasgo muy característico de esta enfermedad, ya que se pierden las ganas de todo, incluyendo las ganas de vivir, de ahí los pensamientos intrusivos sobre la muerte y el suicidio.

Es una enfermedad increíblemente delicada y compleja, y hay que tratarla de manera constante e inmediata para poder sobrellevarla. No valen las expresiones “anímate” o “no pienses en ello”. Llevamos toda la vida creyéndonos la falsa premisa que somos nosotros quienes controlamos nuestro cerebro, pero es al revés, de ahí que tengamos que proporcionarle el tratamiento médico que necesita.